domingo, 10 de septiembre de 2017

La Dama y el Unicornio


"Soy el dueño de la esfera.
del año solar y de las siete estrellas,
de la mente de Platón
y de la mano de César,
del corazón de Cristo
  y del genio de Shakespeare..."

Ralpph Waldo Shakespeare

***** 


"Hay en la India  ciertos asnos que son tan grandes como caballos, o más. Sus cuerpos son blancos y sus ojos de un azul oscuro. Tienen un cuerno en la frente que mide aproximadamente 45 centímetros. El polvo que se raspa de este cuerno se administra contra drogas mortíferas. La base del cuerno es de un blanco puro, la parte superior es afilada y de un vivo carmesí y el resto, o sea la parte central, es negro. Dicen de quienes beban de vasos fabricados con estos cuernos no serán víctimas de convulsiones ni de enfermedad la sagrada.

Ciertamente están inmunizados incluso contra venenos, siempre que antes o después de ingerirlos beban vino, agua o cualquier otra cosa en estas copas. El animal es excesivamente poderoso y veloz, tanto que ninguna otra criatura, ni el caballo siquiera puede darle alcance."



Ctesias de Cnidos
Historiador y físico griego.
Médico en la corte de los reyes Persas durante más de veinte años
Alrededor de 398 a.c.

  



Fotografía; Robert Vavra 


Estuvimos en Cluny, la antigua abadía benedictina, y termas romana ubicada en el corazón del barrio latino de París.
Allí pudimos observar los tapices y un curioso cuerno supuestamente verdadero de un Unicornio. Motivada mi visita, esta vez, tras la lectura de la novela de Tracy Chevalier. 

Aunque reconozco que el lugar me quedó impregnado en una anterior visita a los jardines que rodean el edificio. Recuerdo que había una tienda de antigüedades y elementos extraños, justo en un lateral de la abadía. Donde me vendían otro supuesto cuerno "verdadero" por unos 150 €. 

Aquello se quedó grabado en mi retina y decidí volver a Cluny, en cuanto hubiese posibilidades para ello. La tienda ya no existe y el palacio se mantiene aportando una sugerente carga magnética.

Cluny, lugar mágico donde los haya; convertido hoy en un verdadero templo de adoración hacia el mito del Unicornio. Lo cierto es que siempre sentí una especie de atracción por dicho animal, empapándome todos los libros que se cruzaban en mi camino sobre el tema, de los que recomendaría De Hitoria et Veritate Unicornis de Peer Abat y Unicornios de Robert Vavra .


***** 

Los tapices de La Dama y el Unicornio son de origen flamenco (de finales del siglo XV, tejidos en lana y seda) fueron descubiertos por Próspero Merimée en 1841 en el castillo de Boussac, y entraron en la leyenda inmediatamente gracias a los escritos de George Sand, contratada después para describirlos.
Lo extraordinario es que hayan conservado su color y su textura intactas. Se trata de seis piezas. Cinco de ellas describen los cinco sentidos; la sexta, puede que el sentido oculto o sexto sentido y recibe el nombre de A mon seul désir y se distingue de las demás no sólo por su tamaño, también por su extraña factura.

Los animales fantásticos, míticos, el león y el unicornio, llevan las armas que permiten identificar como su dueño al comandante Jean Le Viste, personaje muy cercano al rey Carlos VII, aquel que fuera coronado en Reims tras las victorias de la doncella de Orleáns, Juana de Arco.. Los animales más familiares, los pájaros, las liebres, habitan los fondos de los tapices, otorgándoles un ambiente de sueño feérico.



Fotografía; Robert Vavra


Para la directora del museo, Elisabeth Taburet-Delahaye, "el misterio reside en muchos ámbitos", entre ellos el de la iconografía, que generalmente se ha interpretado como representación de los cinco sentidos y de un sexto, sobre el que ella se interroga cuál podría ser, "¿un sentido interno?". No se sabe a ciencia cierta quién los encargó ni quién los crearon Los enigmas de estas telas también van más allá de su desconocida autoría, dado que no se sabe a ciencia cierta quién los encargó. Aunque los escudos de armas que aparecen una y otra vez pertenecen a la familia Le Viste, se desconoce qué miembro pudo haberlos solicitado. 

La directora del museo se pregunta además cómo llegaron desde ese palacio parisino de Jean o Antoine Le Viste hasta el Castillo de Boussac en Creuse, en el centro de Francia, donde los encontró Prosper Mérimée en 1841. Descubiertos por este inspector de los monumentos históricos, los tapices fueron adquiridos en 1882 por Edmond Du Sommerard, primer director del Museo de Cluny, donde han descansado hasta ahora.




Gusto


La dama coge dulces de una bandeja que delante de ella sostiene una doncella. Sus ojos están en un periquito que lleva en su mano izquierda. El león y el unicornio se alzan sobre sus patas traseras llegando a los banderines que enmarcan a la dama a ambos lados. El mono está a sus pies, comiendo uno de los confites.

(El Gusto): león y unicornio encuadran a la dama cuya vista se vuelve hacia el perrillo que la contempla, mientras con la otra mano se dispone a recoger una golosina que le tiende su sirviente.

Oído

La dama toca un órgano portátil sobre lo alto de una mesa cubierta con una alfombra turca. Su doncella está en pie, al otro lado, y opera el fuelle. El león y el unicornio de nuevo están enmarcando la escena sosteniendo los banderines. Lo mismo que en los demás tapices, el unicornio está a la izquierda de la dama y el león a la derecha - un común denominador de todos los tapices.




Vista


La dama está sentada, sosteniendo un espejo en su mano derecha. El unicornio se arrodilla en el suelo, con las patas delanteras apoyadas en el regazo de la dama, desde donde mira su reflejo en el espejo. El león a la izquierda sostiene un banderín. El unicornio posa sus patas de manera familiar sobre las rodillas de la dama y se contempla en el espejo que ella le presenta.





Olfato

La dama está de pie, haciendo una corona de flores. Su doncella sostiene un cesto con flores para que ella las coja fácilmente. De nuevo, el león y el unicornio enmarcan a la dama mientras sostienen los banderines. El mono ha robado una flor que está oliendo, lo que da la clave de la alegoría.

La Dama teje una corona de flores. Tras ella, aparece de nuevo el cantor que da la clave de esta alegoría. Está en el momento de respirar el perfume de una rosa que ha desgajado de un panel.




Tacto

La dama se alza con una mano tocando el cuerno del unicornio, y con la otra sostiene el banderín. El león se encuentra a un lado y se queda mirando.

La dama, retratada de una manera soberbia y con absoluta maestría, sostiene en una mano un estandarte, mientras con la otra toca amorosamente el cuerno del unicornio.






À Mon Seul Désir

(Solo por Deseo Mío)

Este tapiz es más ancho que los otros, y tiene un estilo algo diferente. La dama se alza enfrente de una tienda, en lo alto de la cual se puede leer "À Mon Seul Désir", un lema oscuro, interpretado de manera diversa como "mi (único) deseo", "sólo según mi deseo"; "sólo por deseo mío", "el amor desea sólo la belleza del alma", "para calmar la pasión". Su doncella está de pie a la derecha, sosteniendo un cofre abierto. La dama está colocando el collar que lleva en los otros tapices en el cofre. A su derecha hay un banco bajo donde aparece un perro sobre un cojín. El unicornio y el león se alzan en sus posiciones habituales enmarcando a la dama mientras sostienen los banderines.

Este tapiz ha suscitado una serie de interpretaciones. Una interpretación ve a la dama que coloca el collar en el cofre como una renuncia a las pasiones suscitadas por los otros sentidos, y como una afirmación de su libre albedrío. Otra ve el tapiz como una representación de un sexto sentido del entendimiento (derivada de los sermones de Jean Gerson de la Universidad de París, h. 1420). Otras interpretaciones diversas ven el tapiz como una representación del amor o la virginidad. También se debate si la dama en "À Mon Seul Désir" está cogiendo o dejando el collar.


El sexto tapiz, y el más hermoso de todos (¿Podría ser interpretado como el del sexto sentido?) Es más difícil de comentar. La Dama aparece debajo de una tienda con la inscripción A mon seul désir (¿Sólo por deseo mío? ¿Por mi deseo?) que da nombre al tapiz; parece desprenderse de su collar para colocarlo en la cajita que le tiende su sirviente. No se sabe si este sexto tapiz es la conclusión o la introducción de la serie de los cinco sentidos, y su significado es enigmático, empezando por el lema que lo preside.


Fotografía; Robert Vavra


Un juego de seis tapices de manufactura flamenca datados entre 1484 y 1500, tejidos para el caballero Jean de Viste, se alojan en la Abadía de Cluny, convertida desde antiguo en Museo, y lo hace bajo el título de "La Dama del Unicornio".

En efecto, en todos ellos hay una bella dama en una pequeña isla entre un unicornio y un león y rodeada de animales, flores y los emblemas, estandartes y armas e insignias de la simbólica de la Caballería.

Y en los que destaca la verticalidad de los distintos elementos que conforman el conjunto.


Están realizados sobre cartonajes, con hilos de lana y seda sobre un fondo bermellón y gran profusión de animales, plantas, vegetación y muchas flores (un estilo propio de Flandes que se conoce como "mil flores"). Cinco de los tapices están referidos a los sentidos (Vista, Oido, Olfato, Gusto y Tacto).

En el sexto, en torno a la corona de una preciosa tienda que asemeja el manto de la Virgen que todo lo cobija, aparece una enigmática leyenda que dice: Mon seul desir.



Fotografía; Robert Vavra


En la iconografía cristiana indica, el Unicornio representa curiosamente a la Virgen fecundada por el rayo del espíritu, por eso se los vincula en muchas representaciones. En todo caso siempre está relacionado con el rayo que toca a los hombres para despertarlos, al mismo tiempo que simboliza un arma de defensa. Posteriormente esta criatura imaginaria ha sido el protagonista de numerosos escritos y leyendas que han dado lugar a múltiples obras de arte relacionadas con los contenidos de la psiqué. En China fue durante un periodo el emblema real y en Inglaterra forma parte –con el león– del escudo del monarca británico".



" A esa música he de acercarme...
Dulce y maravillosa música,
Cuando los pasos de los Unicornios.
Hacen retumbar la montaña bajo sus cascos."

William Butler Yeats


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