lunes, 4 de septiembre de 2017

Chiho Aoshima, La Princesa del Reino Mágico.







"Mi trabajo son como hebras de mis pensamientos que han volado por todo el universo antes de volver a materializarse."




He aquí una de mis creadoras favoritas; os presento a la princesa Chiho Aoshima, que naciera en Tokio en 1974.




Trabaja a través de técnicas digitales, creando mundos imaginarios mezclados con adolescentes de largos cabellos. Me llama la atención la similitud de los cabellos con las largas ramas de los árboles.

Sus rosas, amarillos y azules crean una atmósfera de pastel de fresa o de mazapán. Sus obras son dulces, inocentes, cargadas de poesía, magia infantil y de paisajes oníricos.





Aoshima carece de formación artística oficial tal como la entendemos por aquí, Surgió de la escuela del maestro Takashi Murakami, y es miembro del colectivo Kaikai Kiki. Aoshima se graduó del Departamento de Economía de la Universidad de Hosei y intercambia residencia en la actualidad entre Texas y su Tokio natal.

Aoshima sobre todo imprime a gran escala sus creadoras imágenes con impresoras de gran potencia, pero también ha imprimido en materiales diversos, algunos como el cuero y superficies de plástico para dar y jugar con diferentes texturas. 

Aoshima también ha realizado una escultura y una animación, y ha revelado al público su reciente imagen que mide 32,5 metros de longitud y 4,8 metros de altura. 



Además, Aoshima mantiene su trabajo en las paredes de la New York City Transit. Las imágenes de la estación de tren son parte de su serie llamada "De la Ciudad del Resplandor". 

Ella también ha mostrado su trabajo, exponiendo en la estación de metro Gloucester Road de Londres y la calle 14-Union Square estación en la línea Canarsie del Metro de Nueva York.

Que más puedo contar... pues la realidad es que no se mucho de ella, que en el 2008 expuso en la Fundación Miro de Barcelona, hace poco en Berlin etc.





No me entusiasma el manga, pertenezco a otra generación. Pero uno no puede estar siempre volviendo la vista hacia detrás, sería como traicionar a los jóvenes y a los hijos; a lo que empuja, a lo que nos llega ineludiblemente.

Sus dibujos son altamente recomendables para la terapia infantil y de adolescentes. Transmiten serenidad, equilibrio y esperanza. El amplio imaginario que abarcan sus imágenes nos muestra la fusión entre un mundo tradicional antiguo y la fantasía abrasadora que desde hace algún tiempo inunda el mercado juvenil.



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